Durante su visita a la Región de Tarapacá, Andrés Gálmez conoció iniciativas que buscan desarrollar nuevas alternativas productivas para el desierto, a través del uso eficiente del agua, la economía circular y la recuperación de la vitivinicultura regional. Además, sostuvo reuniones con el Seremi de Agricultura, Fernando Chiffelle y otras autoridades regionales.

Una agenda marcada por la innovación y la búsqueda de nuevas alternativas para la agricultura en condiciones de aridez desarrolló el director ejecutivo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), Andrés Gálmez, durante su visita a la Región de Tarapacá.

En la región, Gálmez sostuvo reuniones con el seremi de Agricultura, Fernando Chiffelle, y con el jefe de la División de Planificación y Desarrollo Regional en el Gobierno Regional de Tarapacá, Rubén Berrios.

Uno de los proyectos visitados fue la iniciativa “Producción de Salicornia con agua de mar: una alternativa agrícola para la alimentación humana y animal”, que se desarrolla en la Universidad Arturo Prat (UNAP), Campus Huayquique.

La salicornia es una planta que puede cultivarse utilizando agua de mar y que presenta posibilidades tanto para la alimentación humana como animal. Además, su capacidad para absorber sales permite explorar su utilización en el tratamiento de aguas con alta salinidad, como las provenientes de plantas desaladoras, reduciendo su impacto en el medio ambiente.

El proyecto también explora la integración entre la actividad pesquera y agrícola, incluyendo experiencias para incorporar su producción en caletas de pescadores.

Gálmez destacó el trabajo de las universidades regionales en la búsqueda de soluciones aplicadas a las condiciones de cada territorio y que respondan a problemas del día a día. Respecto al proyecto, expresó que “es una planta tremendamente apetecida, aunque muy poco conocida, que básicamente se riega solo con agua de mar”, explicó Gálmez, quien destacó además la posibilidad de utilizar el agua proveniente de sistemas de producción de peces para alimentar una producción agrícola.

El proyecto cuenta con una réplica en la caleta Chanavayita, donde se espera trabajar con pescadores y sus familias en el cultivo de salicornia y la generación de un mercado para este producto. De acuerdo con José Delatorre Herrera, académico de la UNAP e investigador alterno del proyecto, existe una demanda inicial de aproximadamente 200 kilos semanales, principalmente desde el sector gastronómico.

ECONOMÍA CIRCULAR A PARTIR DE INSECTOS

La gira también contempló una visita a Caleta Los Verdes, una localidad ubicada a 24 kilómetros de la ciudad de Iquique, donde se desarrolla un proyecto FIA orientado a la bioconversión de residuos orgánicos mediante la crianza de insectos, para la obtención de biofertilizantes y proteína para alimentación animal.

La iniciativa busca utilizar residuos orgánicos provenientes, entre otros lugares, de casinos y ferias libres de Iquique, transformándolos mediante la crianza de tenebrios. El guano obtenido de la crianza de estos gusanos es usado como biofertilizante para cultivos de bajo requerimiento hídrico y el procesamiento de las larvas sirve para obtener proteína destinada a la alimentación de gallinas ponedoras.

El director ejecutivo de FIA, destacó el componente de economía circular de la iniciativa al abordar el manejo de residuos orgánicos. “La utilización de desperdicios y desechos que en este momento van a parar a los rellenos sanitarios, con la consiguiente generación de gases de efecto invernadero”.

EL REGRESO DE LA VITIVINICULTURA AL DESIERTO

La agenda finalizó con la visita al proyecto Vino del Desierto, desarrollado por la Universidad Arturo Prat en la Estación Experimental Canchones, ubicada a 95 kilómetros de la ciudad de Iquique.

La iniciativa se inició con la recuperación de cepas de antiguas plantas de la región. Según explicó Ingrid Poblete, en 2003 se realizó una colecta de material vegetal que permitió identificar o redescubrir cuatro cepas y registrar la primera cepa chilena denominada Tamarugal.

El trabajo ha permitido retomar una actividad que tuvo importancia histórica en la región. Actualmente, se han capacitado 20 vinicultores y se han transferido plantas para el desarrollo de viñedos tipo boutique de una hectárea.

“Actualmente estamos preparándonos para postular a un proyecto que permita validar y concretar la exportación del Vino del Desierto como un producto de nicho”, señaló Poblete.

Actualmente, la Universidad Arturo Prat trabaja también en una Ruta del Vino del Desierto, orientada a mostrar los avances alcanzados y los procesos utilizados para producir vino en estas condiciones, además de transferir los resultados del proyecto y acercar esta experiencia a la comunidad.

Durante la visita, Andrés Gálmez destacó el potencial agroturístico patrimonial que tiene esta iniciativa para diversificar las actividades productivas de Tarapacá y relevar su dimensión patrimonial.

Expresó que conocer estas experiencias en terreno permite identificar iniciativas que abren nuevas posibilidades para la agricultura en el norte del país. “Dentro de los pilares de FIA está todo lo que es también difusión. Por lo tanto, no es necesariamente un proyecto, pero sí queremos ver cómo apoyar en esta etapa que ellos están empezando a explorar”, según dijo.

Respecto a su visita a Tarapacá, el seremi de Agricultura Fernando Chiffelle destacó que “la innovación y transferencia tecnológica es uno de nuestros objetivos como Ministerio, ya que necesitamos incorporar soluciones que mejoren la competitividad y resiliencia en el rubro silvoagropecuario y la cadena agroalimentaria. Destacamos la visita del director de FIA, así como los distintos proyectos que se ejecutan en la región de la mano de la academia y el mundo privado”.