Como todos los años, un universo multicolor se toma las calles de La Tirana, en la fiesta religiosa más grande del norte de Chile. Algunos vienen por primera vez; otros lo hacen siguiendo la tradición familiar desde hace muchos años; hay quienes aprovechan estos días para ejercer un comercio variopinto. La mayoría, eso sí, con la fe intacta en la Virgen del Carmen.