El Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático (CMSyCC) aprobó el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC), una hoja de ruta que buscará aumentar la resiliencia del país frente a este fenómeno y fortalecer la capacidad de respuesta de los distintos sectores estratégicos.
Chile ha dado un paso clave hacia la resiliencia climática, luego de que el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático (CMSyCC) aprobara en la sesión de hoy el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC), una hoja de ruta que nos permitirá enfrentar los impactos que ya afectan y afectarán al país en esta materia.
Esta herramienta, diseñada en el marco de la Ley de Cambio Climático, buscará aumentar la resiliencia del país frente a esta crisis y fortalecer la capacidad de respuesta de los distintos sectores estratégicos. Entre sus objetivos específicos, el PNACC busca integrar la adaptación en las políticas públicas del país, generar las capacidades tanto en la ciudadanía como en el sector público y privado para adaptarnos al cambio climático; incorporar la adaptación en los proyectos públicos (o Sistema Nacional de inversiones) y prevenir graves perjuicios que este fenómeno ya está ocasionando y puede generar a largo plazo. También reducirá la vulnerabilidad de las comunidades y ecosistemas, implementando soluciones basadas en la naturaleza (SBN), como la restauración de humedales y bosques para amortiguar los efectos del clima extremo.
Otro aspecto que abordará el PNACC es la generación de conocimiento. Saber cómo cambiará el clima en Chile y cómo eso afectará a los distintos sectores, permitirá a las instituciones del Estado tomar mejores decisiones y diseñar políticas públicas más efectivas. Paralelamente, establecerá sistemas de alerta temprana que permitan adelantar eventos climáticos extremos, de manera de reducir los riesgos y actuar de manera oportuna. La finalidad es proteger a la población, pero también las actividades productivas claves del país, como la agricultura, la minería, la pesca y la generación de energías renovables, el turismo y otros, minimizando los daños y las pérdidas económicas que se podrían producir por desastres asociados al clima. Otro pilar de esta hoja de ruta será la coordinación y articulación entre los secto